Movimiento de los focolares

La humanidad, una familia

 

El Movimiento de los focolares es una comunidad global inspirada en el Evangelio comprometida con la construcción de relaciones fraternas entre individuos, naciones, religiones y culturas, a través del diálogo.

Co-fundadores

Chiara Lubich

(1920-2008) Es considerada una gran figura carismática de nuestro tiempo, es conocida por su infatigable acción en favor de la comunión, de la fraternidad y de la paz.

En medio de la Segunda Guerra Mundial se consagró a Dios a través de un nuevo camino dentro de la Iglesia. En su mente y corazón no tenía otra cosa más que trabajar para realizar la oración de Jesús: “Que todos sean uno” (Jn 17,21).

Los inicios del movimiento

Sus primeras compañeras

«Después de un bombardeo la familia Lubich deja la ciudad de Trento, pero Chiara decide permanecer. Con sus primeras compañeras compartirá un apartamento en Piazza Cappuccini. Así nace el primer “focolar” (fuego de hogar). 

 

Los «»focolares»» están conformados por laicos consagrados célibes que viven en común y han hecho votos de castidad, pobreza y obediencia; así como laicos casados, quienes viven con su familia con la elección de vivir para realizar la unidad.»

Igino Giordani (Foco)

Escritor, periodista, político, ecumenista y patrólogo, es cofundador del Movimiento. Esposo y padre, fue una personalidad poliédrica que delineó en el Movimiento perspectivas proféticas a nivel cultural, político, eclesial y social. 

 

En el ámbito político si distinguió como constructor de paz, viviendo el compromiso por el bien común como la forma más alta de la caridad. Está iniciada la causa de beatificación.

Pascuale Foresi (Chiaretto)

El teólogo Pasquale Foresi fue el primer focolarino sacerdote y primer co-presidente de los  Focolares. Chiara Lubich le encargó la tarea de traducir en obras concretas sus  intuiciones místicas, de declinar la espiritualidad de la unidad en los varios aspectos de la vida y de las culturas.

Contribuyó a la redacción de los Estatutos, se ocupó de las relaciones con la Santa Sede, dio  vida a centros de formación espiritual, ciudadelas de testimonio, iniciativas editoriales.